lunes, 1 de febrero de 2010

chuang tzu

Cosas de sabios



Cuando Chuang Tzu murió, el viento, conmovido por la pérdida, siguió repitiendo sus palabras.

Durante años la brisa habló con la voz del filósofo a todo el que quisiera escucharla.

En cierta ocasión conversó durante todo un día con una mariposa acerca del paso del tiempo, de la fugacidad de la vida y del engaño de los sentidos.

Al final de la jornada el céfiro ignoraba si era la voz de Chuang Tzu la que había hablado a una mariposa o había sido el insecto el que al batir las alas había producído en el viento las palabras de Chuang Tzu.