jueves, 24 de junio de 2010

Hebert Fayet

or: Hebert Fayet 07:30:58 a.m.
MI VIEJO.
Hebert Fayet.

Siete años yo tenía
cuando a mi casa
llegaron
y nuestra puerta golpearon
aquellos dos policías.

La tristeza de aquel día
está grabada en mi mente
con mi madre en forma urgente
nos fuimos al hospital,
y allí a la izquierda,al entrar
en la salita de espera
nos avisó la enfermera
que el viejo en un accidente
se pegó un golpe en la frente
al caer de una escalera.

Como internado quedó
a mi casa no volví
y en el baño me escondí
allí en el mismo hospital...

...mi padre me precisaba
y aunque mi madre llorara
no le podía fallar!

Fui a la sala en que el estaba
y en un sillón me acosté
y cuando al fin desperté
a la mañana siguiente
me dijo un doctor presente
sin dejar de sonreír...

...andá a tu casa a dormir
y me hacés un gran favor
tu padre ya está mejor
y mañana va a salir.

Qué contento me sentí
ya que al viejo lo adoraba
cuando mamá me cascaba
a muerte me defendía
mi padre siempre tapaba
las diabluras que yo hacía
mas luego... me reprendía
porque él también se enojaba
pero al rato... me abrazaba
¡Qué amigazo que tenía!

(sigue)









Por: Hebert Fayet 07:45:43 p.m.
Si quieres escribir un buen soneto
decía un buen poeta bilbaíno
debes siempre inspirarte con buen vino
pues sin vino un soneto es incompleto.

Y habiendo terminado ya un cuarteto
mientras bebo este néctar purpurino
muy resuelto y confiado me encamino
al final del segundo y lo completo.

Los tercetos por hoy los he aplazado
ya cansado al llegar la madrugada
y al estar algo ebrio y amargado

pensando que al final no somos nada
y cuando esté el soneto terminado
pensará el que lo lea ... ¡Qué cagada!










El reflejo
en el espejo
de la pieza

hoy me muestra
con un aire
compungido

varias canas
que de golpe
han invadido

el espeso
matorral
de su cabeza.


Qué abrumada
te estoy viendo
imagen mía

con los pliegues
de tu frente
tan cansada

y esa pena
en el azul
de tu mirada

delatando
que la quieres
todavía.


¿En que esquina
de la vida
se ha perdido?

¿Dónde está
todo el amor
que me ha jurado?

¿Qué se hicieron
de los besos
que ha fingido?...


...me pregunta
con tristeza
y despechado

al mirarme
frente a frente
y dolorido

el reflejo
que al espejo
se ha asomado.







No sé lo que me pasa, estoy cansado,
cansado de luchar contra el destino
sin un faro que alumbre mi camino
y me guíe a la senda que he soñado.

Me siento como un paria fracasado
al volcar mis secretos en el vino
en la vieja taberna de Gabino
donde cito a fantasmas del pasado.

Y me voy al llegar la madrugada
de esa vieja taberna milagrosa
donde a veces converso con mi amada

quien sonríe gentil y misteriosa
y se esfuma al llegar la madrugada
exhalando un perfume a miel y rosa.








Qué hermoso que es evocar
la niñez que no se olvida
cuando nada en esta vida
nos solía preocupar,
qué nostalgia al recordar
esos días que han pasado
corriendo por todos lados
planeando siempre locuras
y haciendo mil travesuras
en los confines del Prado.

Prado de Montevideo
donde con dulce embeleso,
le robé a traición un beso
a la mujer que yo quiero...

...prado de Montevideo
pleno de naturaleza,
donde...mi viejo y la vieja
un día se conocieron
y la vida recorrieron
luchando con la pobreza.

Cual un gorrión en mi vuelo
hasta ti quise llegar
porque te quise y te quiero
corazón de mi ciudad...

...rinconcito tan amado
hoy te dice mi emoción
que en tu recinto olvidado
se quedó mi corazón.









Bajo La Luz De La Luna.
Hebert Fayet.

Su ausencia dejó una herida
muy difícil de cerrar
y entonces llegué a pensar
tan sólo en una salida,
con pensamientos suicidas
a la laguna me fui
la luna que estaba allí
curiosa me recibió
y quizás adivinó
el dolor que había en mí.

Y esa noche tan aciaga
cuando al agua fui a saltar
sentí la voz paternal
de mi padre que me hablaba,
quien tenso me aconsejaba
que pensara lo que hacía
diciendo que las heridas
Y sueños hechos pedazos
son lecciones... no fracasos
que aprendemos de la vida.

Ten en cuenta, me advirtió,
que el hombre debe luchar
pero siempre respetar
la vida que Dios le dio,
y no pierdas, prosiguió,
en ti mismo la confianza
progresa, lucha, y avanza
hacía el sol de un nuevo día
que a pesar de tus heridas
donde hay vida, hay esperanza.


Y en esa noche estrellada
cuando el paisaje pintaba
con sus fulgores la luna...

...en una bolsa encerradas
arrojé bien maniatadas
mis penas a la laguna.