lunes, 31 de enero de 2011

Fragmento de Carta a Teresa ( José de Espronceda)

CARTA A TERESA

(Fragmento)

¿POR QUÉ volvéis a la memoria mía
tristes recuerdos del placer perdido,
a aumentar la ansiedad y la agonía
de este desierto corazón herido?
¡Ay!, que de aquellas horas de alegría
le quedó al corazón sólo un gemido
y el llanto que al dolor los ojos niegan,
¡lágrimas son de hiel que al alma anegan!

¿Dónde volaron ¡ay! aquellas horas
de juventud, de amor y de aventura,
regaladas de músicas sonoras,
adornadas de luz y de hermosura?
Imágenes de oro bullidoras,
sus alas de carmín y nieve pura,
al sol de mi esperanza desplegando,
posaban ¡ay! a mi alredor cantando

¡Oh Teresa! ¡Oh dolor! Lágrimas mías,
¡ah!, ¡dónde estáis que no corréis a mares!
¿Por qué, por qué como en mejores días
no consoláis vosotras mis pesares?
¡Oh! los que no sabéis las agonías
de un corazón, que penas a millares
¡ay! desgarraron, y que ya no llora,
¡piedad tened de mi tormento ahora!

¡Oh!, ¡dichosos mil veces! sí, dichosos,
los que podéis llorar ¡y ¡ay! sin ventura
de mí, que entre suspiros angustiosos,
ahogar me siento en mi infernal tortura!
¡Retuércese entre nudos dolorosos
mi corazón, gimiendo de amargura...!
También tu corazón hecho pavesa,
¡ay!, llegó a no llorar, ¡pobre Teresa!
tanto inocente amor, tanta alegría,
tantas delicias y delirio tanto?
¿Quién pensara jamás llegase un día,
en que perdido el celestial encanto,
y caída la venda de los ojos,
cuanto diera placer causara enojos?

........................

¡Pobre Teresa!, ¡al recordarte siento
un pesar tan intenso…! Embarga impío
mi quebrantada voz mi sentimiento,
y suspira tu nombre el labio mío:
para allí su carrera el pensamiento,
hiela mi corazón punzante frío,
ante mis ojos la funesta losa,
donde vil polvo tu beldad reposa.

...........................


¡Oh! ¡cruel! ¡muy cruel...! ¡Ah! yo entretanto
dentro del pecho mi dolor oculto,
enjugo de mis párpados el llanto
y doy al mundo el exigido culto:
yo escondo con vergüenza mi quebranto,
mi propia pena con mi risa insulto,
y me divierto en arrancar del pecho
mi mismo corazón, pedazos hecho.

Gocemos si; la cristalina esfera
gira bañada en luz: ¡bella es la vida!
¿Quién a parar alcanza la carrera
del mundo hermoso que al placer convida?
Brilla radiante el sol, la primavera

los campos pinta en la estación florida:
truéquese en risa mi dolor profundo...
¡Que haya un cadáver más qué importa al mundo!