miércoles, 30 de marzo de 2011

Lluis Bassets - El periodismo en papel dejará de existir.

ACTUALIDAD
Periodismo
Lluís Bassets: “El periodismo en papel, como negocio a gran escala, dentro de diez años no existirá”

Director adjunto de El País
Por Miguel Ayuso Rejas
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mayuso@menos25.com


Lluís Bassets es director adjunto de El País y responsable de las páginas y artículos de Opinión. En su despacho, en la sede del periódico, nos habla del futuro incierto de nuestra profesión.

En general, los estudiantes de periodismo están muy desilusionados con lo que se imparte en su carrera. ¿Cómo se plantearía usted una titulación de periodismo?
No veo el periodismo como una carrera, lo veo como una profesión. Una profesión que requiere alta cualificación, sobre todo en los niveles de excelencia. Alta cualificación no únicamente en conocimientos prácticos, como pueden ser idiomas, saber hablar, escribir, desenvolverse por la vida, si no también en conocimientos de derecho, economía, política, cultura en general. El buen periodismo se hace con un buen bagaje cultural y con una fuerte preparación intelectual, científica y económico. Esto se da en las carreras, haciendo una buena carrera universitaria, consiguiendo una buena formación. En cambio los saberes prácticos, como estructurar una noticia, organizar una entrevista, son cosas que se aprenden muy rápidamente en una especie de Formación Profesional de alto nivel, en la que se trabaja con gente ya preparada, para hacer bien estas cosas muy prácticas.

Los estudiantes de Bachillerato que se plantean estudiar Periodismo ven por delante un panorama laboral poco atractivo. ¿Tiene esto alguna solución?
Aquí hay un problema de tipo organizativo, de estructura educativa, que induce al error. Sería mucho mejor que toda la gente que se encauza hacia el periodismo se encauzara hacia otras carreras. Si se crea un cauce sólo para periodistas luego no hay salida. Esto es evidente. En cambio si estos periodistas reciben una buena preparación científica, económica, jurídica, cultural, de lo que sea, luego habrá algunos que querrán hacer periodismo, y tendrán la oportunidad de hacerlo, y habrá otros que tendrán otras oportunidades. En cambio ahora se deja a mucha gente ante una expectativa que no se puede cumplir de ninguna manera.

Se está hablando mucho de la crisis del periodismo. ¿Comparte esta visión de que el sector está atravesando una crisis profunda?
Es más que una crisis. El periodismo está sufriendo una auténtica metamorfosis. Lleva años cambiando, pero ahora es más visible. El motor principal del cambio es Internet, pero no es el único. Es una profesión entera que tenía en el periódico en papel el ámbito privilegiado y central, y original. El periodismo televisivo, audiovisual, deriva de las estructuras, las ideas, los conceptos, del periodismo escrito, incluso en el lenguaje de los informativos de radio y televisión. Ahora estamos entrando en una nueva estructura informativa en la que el periodismo el papel ya no es el centro, es Internet, y la distribución del tiempo, los cierres, está cambiando ya. Es un periodismo continuo, de conexión constante. Se escribe de otra forma, se organiza la información de otra forma, hay unos márgenes mucho más amplios de libertad, e incluso la propia profesión no tiene unas fronteras delimitadas, que es lo que caracterizaba al oficio hasta ahora, o hasta hace unos años. Ahora mismo es un oficio que no tiene fronteras. No está acotado claramente en cuanto a sus tareas. Parte de las tareas que antes hacían profesionales las pueden hacer aficionados. Estamos ante una auténtica revolución en el ámbito de los medios de comunicación. La palabra crisis, para mi gusto, se queda corta.

¿Los periodistas seguimos teniendo sentido como profesionales?
Creo que tenemos más sentido que nunca, lo cual no quiere decir que no sea más difícil que nunca. Lo que sucede es que hay una super abundancia de información, una proliferación de información bastarda, que no tiene calidad, y por tanto hay una necesidad mucho mayor de que entre toda esta actividad, en la que participan todos los ciudadanos, destaquen algunos ciudadanos especialmente preparados, para ayudar a los otros a filtrar y entender todo lo que está pasando. También hay que buscar información en zonas complicadas. Los periodistas de investigación, los enviados especiales, los corresponsales de guerra, siguen teniendo sentido, incluso más sentido que nunca, y mayor dificultad que nunca a veces. El problema es saber como vamos a pagar todo esto. Yo diría que el periodismo se expande, se difumina, pero a la vez crece la exigencia de buen periodismo, de buenos periodistas, precisamente para evitar que el periodismo desaparezca, que se diluya.

Se especula mucho con la desaparición del periódico en papel en menos de diez años. ¿Cree que puede ocurrir?
Puede suceder. Creo que el periódico en papel como negocio a gran escala, de difusión masiva, dentro de diez años no existirá. Esto no quiere decir que no existan periódicos en papel. Probablemente seguirán existiendo, pero serán nichos muy concretos.

¿Se ha perdido la cultura de leer el periódico en papel o de leer el periódico en general?
No creo que la lectura de textos periodísticos vaya a desaparecer y no creo que la lectura esté en crisis. Lo que está en crisis es el periodismo en papel y el periódico en papel. La gente va a leer en tabletas, va a leer de otra forma, y creo que se va a leer, más, y no un poco más, creo que se va a leer muchísimo más, porque habrá más sistemas para estar constantemente leyendo.

Su periódico, como casi todos, ha apostado fuertemente por los blogs. ¿Está en ellos el futuro del género de opinión?
Yo no se si está el futuro, porque está por escribir, y, por otra parte, está tan lejos en cuanto a conceptos y tan cerca en cuanto a tiempo, que es muy difícil decir si lo que estamos haciendo es el futuro. En cualquier caso lo que sí son es pasarelas hacia el futuro, puentes que vamos tendiendo. Algunos de estos puentes se va a caer antes de que lleguen a la orilla llamada futuro, pero otros van a servir. Creo que los blogs son útiles porque son difíciles, en el sentido de que cuesta tener una buena panoplia de blogs en un periódico clásico, que respondan a la mentalidad y a la cultura del periódico, y que a la vez sean atractivos para el público más joven. Esto es difícil, y cuesta convencer a los periodistas clásicos para que hagan blogs, pero hay que hacerlo. Hay que hacerlo aunque sea sólo un ejercicio de gimnasia. No se si habrá blogs dentro de 20 años, pero, en todo caso, esto que estamos haciendo ahora estoy convencido de que es un buen ejercicio para estar en este futuro tan cercano.

No sólo hay cambios de forma en el periodismo, también los hay en el fondo. ¿Que opinión le merece un fenómeno como Wikileaks?
A mi como fenómeno, globalmente, me parece positivo. Esto quiero decirlo de entrada. Creo que es una excelente noticia para el periodismo que en un momento en que ha habido grandes dificultades para hacer periodismo, y unas fuertes pulsiones de autocensura y censura, aparezca un fenómeno como este que revienta las costuras. Esto está muy bien. A mi lo que me preocupa es que yo no puedo saber de Wikileaks todo lo que Wikileaks sabe del resto de cosas. Lo que Wikileaks está planteando es otra revolución que no afecta al periodismo tan sólo, sino que afecta a la información reservada y secreta, a los servicios secretos, a las informaciones militares... Wikileaks está demostrando que en los último 20 años, todas las informaciones militares entre estados mayores y unidades de combate, en Irak y Afganistan, por poner un ejemplo, están a disposición del público, lo que es de una gravedad extrema para los militares. Yo como periodista quiero esa información, y hacer lo que hemos hecho: contarlo bien y publicarlo. Ahora, para los responsables de esta información, que son los militares, esto es muy preocupante, y plantea problemas de fragilidad de la seguridad para los soldados, las tropas, para sus planes de combate, etc; frente a países como China, donde no creo que se produzca ninguna filtración de ese tipo. Si no se produce ni siquiera filtraciones de informaciones civiles trascendentes... Este es el problema que plantea Wikileaks y que va a dar lugar a una reflexión en los gobiernos occidentales importante sobre la seguridad de las comunicaciones reservadas. Ahora, como periodista es un gran acontecimiento enormemente positivo, que ensancha los márgenes de transparencia y de libertad, y esto si que es bueno. Es verdad también que no se que es Wikileaks y puede estar perfectamente infiltrada por servicios secretos o manipulada. Esto sucede con enorme frecuencia en este tipo de fenómenos.