domingo, 10 de abril de 2011

Violeta Rivas

Violeta Rivas


“Estoy hecha”. La satisfacción a la hora del balance, su relación (nula) con los excesos y en qué se parece a la caricatura de Capusotto.


¿Un porrito, Violeta? “Nunca, jamás. ¿Drogas?”. ¿Ni hablar de ácido entonces? “¿Vos me estás preguntando en serio? Yo creo que ni existían las drogas. Ni fumaban los chicos... Perdón, ¡¿vos escuchaste alguna vez las letras del Club del Clan!? Qué suerte que esta noche voy a verte, que suerte la paz, que suerte escuchar la voz de la abuela... Nosotros éramos nenes de pecho”.

¿No les hubiera hecho falta alguna clase de sustancia química?

¿A nosotros?... Tal vez a los que componían (risa y té, risa y té, así es Violeta Rivas, mami). Te cuento que yo nunca probé ni un cigarrillo ni una gota de alcohol.

Quien no toma ni bebe debe ser terriblemente vicioso.
Puede ser, puede ser.

¿Cuanto hay de Violeta en Violencia Rivas (el personaje de Capusotto)?
Hay. No me hagan enojar, porque tengo mi carácter.

¿Es de patear mascotas?
Tanto como eso no, pero detesto que las cosas no sean derechas. Las mentiras y los engaños me hacen muy mal.

¿La infidelidad?
Ah, bueno, ni hablar...

¿Era brava con eso?
Soy.
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Memoria o balance. Las dos cosas, tratándose de Violeta Rivas, una artista con más de 50 años de trayectoria, se complicaría en una sola página.

“Memoria, no, preferiría evitarlo, porque la gente conoce lo que es mi vida. Compartí mucho con el público, empezando por mi multitudinario casamiento con Néstor (sí, claro, Néstor Fabián, su marido desde hace mil años).

Señora, no hay ninguna novedad en el sentido de pirotécnica informativa, aunque tu jefe insista con la noticia y vos termines diciéndole, de puro periodista que sos, que sí, que se están cumpliendo diez años de la página web de Violeta Rivas. Lo cierto es que la cantante no está por actuar pese a que esta entrevista tampoco sirva para anunciar un retiro. “Me siento hecha y feliz, ¿qué más se puede pedir?”
Este jueves su saludable agenda vacía le permite invitar con tecito, café, bizcochuelo, galletitas dulces y/o saladas. ¿El bizcochuelo de qué es? “Probalo, muy rico, lo hizo mi empleada”.

¿Hace cuánto que no venía a visitarla un periodista?
Siempre es bueno estar vigente para el público. Este año hicimos toda la Costa con Néstor (un pingazo de tipo, que andará por este living tamaño chacra acotando, recordando a dúo y cantando también).

¿Qué le pasa cuando piensa que queda más tiempo por detrás que por delante?
No me preocupo. Lo que hago, lo hago tranquila, bien, y la gente responde de una manera increible. Este verano tocamos en Mar del Plata, gratis, junto a Palito (Ortega) y había miles y miles de personas. Fue un regalo de Dios... La gente, en general, se deja llevar por lo que hay en vidriera, por los mediáticos, y será que nosotros hemos dejado un buen recuerdo, no sé, pero reencontrarme con el aplauso masivo fue una alegría enorme, incomparable.
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Linda casa -se le dice sobre el depto. con vistas largas sobre la Avenida Libertador-. ¿Esto es todo producto del Club del Clan? “Todo no, pero... Cuando lo conocí a mi marido yo tenía mi propio dúplex, casaquinta, y auto. El no tenía nada. Le dije: vas a darme tanta plata todos los meses y así vas aprender lo que quiere decir la palabra ahorrar. El me decía: vos estás loca o vos te abusás porque sos nuevaolera y yo tanguero... Pero me hizo caso y pudimos comprarnos el piso que yo quería sobre la avenida Libertador... El lo sabe, yo fui un poco como su mamá (Fabián la mira, no dice ni mú y sigue viaje para la cocina).

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“Palito fue audaz. Algunos cantaban bien y otros... Nicky Jones, pobrecito, no podía cantar nada. Johnny Tedesco, bueno, alguna cosita. A lo mejor su aspecto y lo que representaba para las chicas... Y Palito, te repito, él fue audaz”.

¿Cuando dicen Violeta, primero se piensa en Violeta Lo Re y después en usted?
Yo estoy antes que Violeta Lo Re y a veces me hacían un chiste con ese de “Salta Violeta”.

¿Hay socios del club de fans de Violeta Rivas?
Hay uno. Se llama Fabián Apólito y no sé si llega a 40 años. Es un muchacho bárbaro que aprendió a quererme a través de sus padres.

Acá vuelve Néstor. “¿Le dijiste que le pusieron Fabián por mí?”

Pongámonos de acuerdo: ¿Fabián es fan de quién?

Son dos hermanos. Uno es fana de él y el otro mío.
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“¿Mujeres cantantes que me gusten? Mmm, no sé, mmm Lolita Torres”.

¿Y 40 años más acá, Violeta?
Barbra Streisand.

¿Y en América del Sur?
Mmmm.
¿Valeria Lynch grita bien?
A mí me gusta su color de voz. Valeria sí me gusta. A Estela Raval la admiraba y Fabiana Cantilo me gusta: tiene una gran personalidad en el escenario.

Pensé que me iba a decir Elena Roger.
No me gusta Elena. La vi cantar y no me dijo demasiado. Quizás la agarré en un mal día. Me gusta más Fabiana Cantilo. Puede ser que esta chica, Elena Roger, cante como un complemento. Ella es de hacer comedia musical y en la comedia musical lo que se busca es un intérprete que actúe y tenga ángel... Poné que me gusta más Fabiana.

Patricia Miccio

Mirtha Legrand y su vestido blanco en el sepelio de Patricia Miccio. (Foto: Jennifer Rubio)

Por:
Micaela Levitt


La vestimenta de Mirtha Legrand en el último adiós a Patricia Miccio causó sorpresa, tanto entre la gente que asistió al sepelio de la conductora, como el público que lo siguió por televisión. La diva optó por un vestido blanco, un saco al tono, zapatos, cartera y sombrero también blancos, todo con un pespunte oscuro.

Legrand ya había hecho esta llamativa elección de color en el funeral de Romina Yan. A raíz de esto, Ciudad.com se comunicó con Roberto Piazza, para tener la palabra de un experto en la materia. Pero luego de explicar minuciosamente el protocolo y demás especificaciones sobre el color en diferentes ocasiones, el diseñador abrió la polémica.

-¿Por qué creés que Mirtha fue vestida de blanco?

-Creo que Mirtha lo hizo para llamar la atención. Con respecto al vestuario en sí, el blanco completo para estar de luto se usaba en la época de mi abuela, a fines del siglo XIX. El blanco hoy en psicología de la moda o del color significa pureza. El negro, por oposición, es luto completo, y, en el caso de un fallecimiento, luego se pasa a medio luto, primero yendo hacia los tonos violeta, luego al lila y finalmente al lila con blanco. A mí criterio, por ende, vestirse de blanco en un velorio o entierro, no es correcto. Soy muy ortodoxo en ese sentido.

"Ir de blanco a un sepelio es como ir de corto al casamiento de tu hermana".

-¿Cómo es el protocolo para un sepelio?

-Ir de blanco a una de esas situaciones es como ir de corto al casamiento de tu hermana, es una falta de respeto. Mirtha está poniendo la pata fuera del plato. No la iban a echar, por supuesto, pero ropa no le falta. Además, si una mujer como ella tiene un vestido blanco, por supuesto que debe tener alguno negro.

-Sin embargo hay culturas para las que ir de blanco a un velorio significa pureza...

-Sí, claro, en las culturas orientales, o también en el caso de la muerte de un niño o un bebé, donde hasta el cajón es blanco, pero eso es otra cosa. Creo que lo hizo como una llamada de atención. Me parece un acto de inmadurez. Pensó mal y quiso figurar más que la situación.

-Si vos fueras su asesor, ¿qué le hubieras indicado que se pusiera?

-Le hubiera dicho: "No, Mirtha, no se ponga un vestido blanco. Estamos en la Argentina y usted no es Alan Faena". Me parece injusto y esto se suma a un montón de cosas que viene haciendo y diciendo, como lo que me ocurrió a mí en su mesa. Yo le tengo un gran aprecio, es mi madrina del trabajo, pero en vez de embocarla sigue haciendo o diciendo cosas que a la gente le molestan.

"Me parece un acto de inmadurez. Pensó mal y quiso figurar más que la situación".

-¿Qué pensás que quiso expresar al ir vestida de esa forma?

-Yo la veo como una mancha blanca en medio del café. Habría que preguntarle a ella qué quiso decir. La vestimenta y lo que elegimos forma para de la comunicación verbal y también nos expresamos así. Yo, por ejemplo, al velorio de mi hermano, el violador, voy a ir vestido de rojo y todo pintado, para expresar mi alegría por su muerte.

¿Quien ganará en Perú?

Audio "Las encuestas son parejas en vista a un balotaje". Pablo Biffi, enviado especial de Clarín.
Tal como lo anunciaron los pronósticos, habrá balotaje en Perú el 5 de junio. Así parece ser tras conocerse el cierre de los comicios y las primeras bocas de urna que confirmaron el triunfo del candidato mejor posicionado, Ollanta Humala obtuvo un amplio margen sobre el segundo, pero no le alcanzó para obtener la presidencia en primera vuelta.

La encuesta conocida, de Iposos Apoyo, reveló el 31,6 por ciento de Humala, frente al 21,4% de Fujimori. Más lejos quedó el ex ministro Pedro Pablo Kuczynski 19,2%, por lo que quedaron empatados virtualmente, ya que el trabajo de la encuestadora tienen un margen de error de 3 puntos porcentuales.

El escenario es similar a el de 2006, los peruanos votaron hoy con una certeza y muchas dudas: nadie dudaba que el líder nacionalista Ollanta Humala se iba a imponer en este primer turno. Pero del mismo modo que hace cinco años, la expectativa sigue todavía centrada en quién acompañará al líder de "Gana Perú" en el balotaje del 5 de junio.

Previamente, los aspirantes presidenciales habían cumplido con la tradición de desayunar con periodistas peruanos, oportunidad en la que aprovecharon para pedir un voto masivo y en paz. Esta última semana estuvo atravesada por una guerra de encuestas , apoyos desesperados de último momento y pedidos para que uno o más candidatos declinen sus aspiraciones en favor de otro para evitar un balotaje entre Humala y Fujimori. Nada de eso parece haber servido para evitar la confirmación de Ollanta en primer lugar y una casi segura confirmación de Keiko como su rival el 5 de junio, ya que ninguno superará el 50% para evitar el segundo turno.

Los peruanos también eligen hoy un nuevo Congreso unicameral , que por la dispersión de votos quedará fragmentado . Así, el próximo gobierno que asuma el 28 de julio no tendrá mayoría propia. Según el último sondeo de opinión conocido ayer aquí, de la encuestadora Apoyo, Humala obtendría el 28,1% de los votos válidos, seguido por la hija de Alberto Fujimori con 21,1%. En tercer lugar aparece el economista liberal, ex ministro y candidato "sorpresa" , Pedro Pablo Kuczynski que contaría con el 19,9%, y en cuarta posición Toledo, con 16,8%.

Con inteligencia, Humala centró su campaña en remarcar que pese al boom de la economía peruana, el famoso "derrame" no llega a los bolsillos de los más pobres y sí a los bolsillos de una clase política tradicional y de los empresarios que la apoyan.A Keiko parece alcanzarle con el "voto duro" del fujimorismo (cercano al 18%), aquel que se benefició del populismo descarado de Alberto Fujimori y la "mano dura" contra el terrorismo de Sendero Luminoso, sin importarle que su líder purgue en la cárcel una condena de 25 años por delitos de lesa humanidad y corrupción.